Mi última semana ha sido fascinante. Es genial volver a ser natural. La he pasado de maravilla en mi tierra natal (Bucaramanga, Santander). Con la gente que siempre ha formado parte de mi vida. Las personas más importantes para mi.

He recordado tantas cosas que creí olvidadas:

  • Que no se toma el Cappuccino tan despacio ni el Aguardiente tan rápido.

  • Que un tamal, con chocolate y queso nunca es demasiado.

  • Que el cabrito perfecto es al carbón.

  • Que no importa qué tanto lo intente, no me puedo quedar en casa los fines de semana.

  • Que la vida es perfecta cuando se tiene uno a sí mismo.

  • Que un buen partido de fútbol y una cerveza helada son una dupla perfecta.

  • Que el baile es el mejor Facebook.

  • Que la música es la mejor religión.

Pero más importante que todo: He aprendido que uno solo tiene una pasión verdadera, suprema, absoluta. Esa debe ir con nosotros, siempre. La mia: ser auténtico.

"Un sueño sin final;
La paz de un corazón,
que solo sabe dar."

José Alfonso Chiche Maestre

He sentido, desde siempre, una profunda admiración por los opositores. Sean de izquierdas o derechas, dictaduras o democracias. Los opositores deben afrontar y combatir con fiereza, aún contra todo pronóstico de derrota.

Leía hoy a Jean-Paul Sartre y su República del silencio. Leía su maravillosa explicación de por qué jamás fue Francia tan libre, como bajo la ocupación alemana».

Habíamos perdido todos nuestros derechos y, ante todo, el de hablar; diariamente nos insultaban en la cara y debíamos callar; nos deportaban en masa, como trabajadores, como judíos, como prisioneros políticos; por todas partes, en las paredes, en los diarios, en la pantalla, veíamos el inmundo y mustio rostro que nuestros opresores querían darnos a nosotros mismos: a causa de todo ello éramos libres. Como el veneno nazi se deslizaba hasta nuestros pensamientos, cada pensamiento justo era una conquista; como una policía todopoderosa procuraba constreñirnos al silencio, cada palabra se volvía preciosa como una declaración de principios; como nos perseguían, cada uno de nuestros ademanes tenía el peso de un compromiso. […] Segundo a segundo vivíamos en su plenitud el sentido de esta frase trivial: «Todos los hombres son mortales». Y la elección que cada uno hacía de sí mismo era auténtica puesto que la realizaba en presencia de la muerte, puesto que ella siempre habría podido expresarse bajo la forma: «Antes la muerte que...». Y no me refiero a ese grupo escogido que formaron los verdaderos soldados de la Resistencia sino a todos los franceses que, a todas horas del día y de la noche y durante cuatro años, dijeron no...

Aquí (en Colombia) aún podemos oponernos casi que sin consecuencias. Pero no es así en todos lados.

Espero que Venezolanos y Cubanos (los casos más críticos en nuestra América) logren resistir. Logren entenderse también como parte de una resistencia de transición. Logren imponerse a sus gobiernos de opresión y aniquilamiento.

Lo único que le queda a los opositores de otros regímenes, por desgracia, es el silencio. Ya que es lo único que no se puede censurar. Debemos ser sordos* entonces, para poder escucharlos.

 

*sordos ante tanta mentira, ante tanta desinformación oficial.

Rafael Reyes, antes de comenzar su mandato, había visitado México. Había sido testigo del "industrialismo en grande escala", la base de la administración del gobernante mexicano Porfirio Díaz. Gobierno que había logrado encauzar el destino del país hacia un porvenir claro y definido. Con políticas económicas paternalistas, orientadas al crecimiento industrial y la represión del bandolerismo. Con un fuerte impuso a la industria de los ferrocarriles y una reorganización de la Hacienda y las rentas. El presidente Díaz había pacificado México y había elevado, notablemente, el nivel de vida de sus ciudadanos.

Reyes, entonces, consiente de la necesidad de impulsar el desarrollo la economía nacional, se dispuso a adoptar medidas (igualmente) proteccionistas justo después de prohibir la impresión de papel moneda, con la que redujo la inflación a niveles a escandalosos; pero no astronómicos.

Estas ideas proteccionistas y de modernización de Reyes tuvieron acogida en la industria, particularmente a raíz del relativamente reciente surgimiento de nuevas fuerzas sociales, pro-capitalistas. Una nueva clase burgués: agraria e industrial. Adinerada y en búsqueda de la modernización de la nación. Clase social que desde un principio mostró su simpatía con los principios de la Realpolitik, y se mostró dispuesta a desarrollarse al margen de los partidos políticos: "El presidente sustituyó el viejo y gastado discurso de poetas y filólogos por una ideología pragmática, que veía en el orden y la autoridad una condición para poder adelantar obras de progreso económico, y no unos valores que se justificasen por sí mismos".

Reyes, un exitoso hombre de negocios desde muy joven, concebía la política como una ciencia experimental y rectificable. Siendo partidario del liberalismo económico tenía claro que éstas políticas de proteccionismo serían coyunturales y que obedecían al riesgo de colapso económico de la región, tal y como lo manifestó el 27 de agosto de 1904 ante el congreso: "La amplitud de autorizaciones solicitadas por el gobierno para el manejo de la política económica solamente se otorgan cuando naciones estaban cercanas a la más completa ruina o amenazadas con una total disolución".

Su pragmatismo se manifestó desde comienzos de su gobierno; pero la oposición y el letargo del congreso impidieron que sus políticas se ejecutaran, obligándole a cerrar el mismo y a gobernar por decreto, en la medida en que la mayoría del mismo estaba compuesto de conservadores nacionalistas, radicales opositores a las políticas de no-exclusión de liberales que había caracterizado el primer año del quinquenio. Esto transformó radicalmente el partido liberal. Le permitió fortalecerse. Como diría el mismísimo Benjamín Herrera: "Desde que empezó la regeneración, comenzó el calvario del liberalismo. Reyes nos permitió respirar, nos reincorporó a la patria, nos convirtió en ciudadanos efectivos. Hay que ser gratos".

El proteccionismo económico se materializa con el decreto 832 de 1907. Que dará sustento a las medidas anunciadas por el mismo Reyes, en la conferencia global de Rio de Janeiro, celebrada ese mismo año: "Necesitamos fábricas de cerámica y cristalería, de velas de hilados y tejidos de algodón y otras fibras, de paños y demás artículos de lana, de productos químicos, drogas y perfumes, de pólvora y explosivos, de papel, tenerías, ferrerías y producción de acero, refinerías de petróleo, preparación y refinación de asfalto y cien ramos en que el capital extranjero y la energía de los hombres de empresa hallarán donde emplearse, con el fin de suprimir la importación de todos los artículos que puedan fabricarse con ventaja en el país, para lo cual puede contarse con la orientación de nuestra política, que es resueltamente hacia el proteccionismo racional".

Las medidas del decreto actuaban como políticas de fomento a la creación y expansión de las grandes empresas industriales y agrícolas (empresas orientadas, principalmente, a la generación de activos de exportación).

La intervención del Estado se puede categorizar como:

  1. Nacionalización de rentas: licores, tabaco, degüello, explotación de minas de sal, de timbre y de papel sellado. Esas rentas estaban, antes, bajo la administración departamental. Reyes se comprometió a devolver, anualmente, una suma por lo menos igual a la recaudada por ellos y de haber excedente en el recaudo, el 50 % de dicho excedente. Este sistema inmediatamente dio fruto. Las rentas dejaron de rematarse por sumas ridículas y los recaudadores de dichas rentas comenzaron a marchar mejor bajo la amenaza de sanciones que el gobierno nacional había dictado desde un principio. Esta medida, si bien resultó positiva económicamente, también despertó grandes opositores que no estaban de acuerdo con este monopolio de rentas. Así mismo se incrementaron, considerablemente, los ingresos por rentas de aduanas (el alza fue del 70 %); pero este incremento estaba justificado, dado que el impuesto se venía cobrando según la misma tarifa antes de que el papel moneda alcanzara su astronómica devaluación.

  2. Financiamiento estatal de la inversión pública: Creo en 1905 el ministerio de obras públicas (ahora Ministerio de Transporte) y particularmente, en cuanto a construcción de caminos y carreteras: se pasó de 491 a 871 kilómetros construidos (de 1904 a 1909). En prácticamente todos los departamentos se adelantaron pequeños caminos, que conectaban las respectivas capitales con sus poblaciones vecinas, estas con sus propias vecinas y así sucesivamente. Sin embargo, el detalle (sin duda) más llamativo, fue la construcción de la carretera del norte, que en 20 años no había podido pasar de Sopó y que con Reyes llegó hasta su pueblo natal, Santa Rosa de Viterbo, terminando con una extensión de más de 200 kilómetros. Este crecimiento obedece a un trabajo planificado: Reyes emprendió la inversión pública basado en un comité de desarrollo económico, integrado por hombres de trabajo de todos los departamentos del país. El comité era el encargado de emitir los conceptos respecto a las rutas que debían escogerse para que la nueva industria ferroviaria no terminara inconexa, como, por desgracia, vino a ser. En cualquier caso, Reyes logró concluir con éxito obras tan importantes como los ferrocarriles de Girardot y el del Pacífico. El del pacífico llegó a Cali en cosa de 3 años. El «tren de las nubes» de Girardot conectó a Bogotá, hasta entonces aislada del mundo (desde La Colonia). La obra se concluyó a satisfacción, con un sobrecosto significativo pero excelentes resultados, y desencadenó el surgimiento de una nueva industria hotelera y turística, moderna, que comenzó con la construcción de un Hotel de Turismo en Apulo y se extendió por el país (ligada, especialmente a los centros urbanos modernos).
    Así mismo, Reyes procuró la modernización de la navegación en el río Magdalena. A través del Memorándum de Apulo: en el cual se estableció un consorcio (con la compañías de navegación. Ese consorcio, al mando de Luis Gieseken y bajo presión oficial mejoró las instalaciones de sus barcos, proporcionó las comodidades mínimas de la época, estableció itinerarios fijos y redujo, sustancialmente, el tiempo de tránsito entre el interior y la costa atlántica que pasó de 15 días (subida) y 8 días (bajada) a 8 y 5 y medio, respectivamente.

  3. Los estímulos fiscales:
    3.1 Industria textil: Rebajas arancelarias para la importación de bienes de capital y de materias primas. Establecimiento de premios para el estímulo de la siembra y producción nacional de algodón.
    3.2 Agricultura: Otorgamiento de créditos con bajos intereses. Libre exportación de banano y subsidio a las exportaciones agrícolas. Asocio con el Estado en calidad de accionistas (en los ingenios azucareros); y otorgamiento de concesiones para el empeño colonizador. Como se puede ver, el decreto favorecía a aquellas empresas que estuvieran altamente mecanizadas (a razón del atractivo para el imaginario colectivo respecto a la idea de modernidad). Las fábricas, en particular de textiles, los ingenios azucareros y la producción a gran escala del banano fueron las que mejores prebendas recibieron. Aunque no se puede desconocer la disminución notoria de aranceles de comercio del caucho y la quina a través de anteriores decretos y sanciones presidenciales. Industrias que, al estar directamente relacionadas con los intereses empresariales y personales de Reyes, plantean un gran interrogante respecto a la verdadera intención de sus reformas y políticas de fomento.

En conclusión, independiente de los intereses de Rafael Reyes, no se puede desconocer que poco después de estas reformas y medidas proteccionistas el país comenzó su acelerada modernización:

"El país todo entraba de lleno en un periodo de actividad. Las pequeñas industrias florecían visiblemente. Los capitales colombianos empezaban a adquirir confianza en sí mismos y en los recursos del país y con cautela empezaban a colocarse en industrias nuevas: empresas mineras, fábricas de tejidos, refinerías de azúcar, plantas eléctricas para el alumbrado de las ciudades y para suministro de fuerza motriz en industrias diversas, fábricas de cemento, empresas agrícolas de vasta extensión".

Es interesante observar que naciones como Estados Unidos o incluso agrupaciones de las mismas, como la Unión Europea, aplican en la actualidad políticas proteccionistas, a través de la Política Agraria Común. Estas medidas impiden el desarrollo economías más pobres y sostienen el poder de las hegemónicas, tema central de discusión de organismos como la Organización Mundial de Comercio.

Versión en PDF (con referencias bibliográficas)

Tuve que decirlo, y lo dije,
Tuve que hacerlo, y lo hice,
Tuve que hablar, y hablé,
Tuve que comer, y comí.

Tuve que pensar; pensé,
Tuve que reír; reí,
Tuve que llorar; lloré,

Tuve que amar; amé,
Tuve que morir; morí.

Quise decirlo, no lo dije,
Quise hacerlo, no lo hice,
Quise hablar, no hablé,
Quise comer, no comí,

Quise pensar; no pensé,
Quise reír; no reí,
Quise llorar; no lloré,

Quise amar; no amé,
No quise morir; y ya estoy muerto.

Tuve que hacer mucho; no quise hacer nada.
Viví mucho, no viví nada.