La infame “próxima versión”

Apple ha anunciado la puesta en venta de su nueva línea de equipos de entrada con procesadores M1 (Una mezcla de talentos de ARM y de Apple). En el one more thing en el que los presentó, Apple utilizó frases tan comerciales como poco específicas: 6 veces más rápido, 10 veces más eficientes energéticamente, etc… Frases que muchos analistas tomaron como meramente especulativas, una suerte de “lo mismo de siempre: el producto de un gran equipo de mercadeo”. Esta vez, sin embargo, los analistas estaban equivocados. Los equipos han comenzado a llegar a sus primeros usuarios, a esos early adopters quienes, gratamente sorprendidos, han llenado las redes sociales con cuanta revisión y análisis es posible. Todo eso está muy bien. En lo personal creo que la devoción al diseño que manifiesta Apple en todo lo que hace está muy; pero muy por delante de todas las compañías tecnológicas, es el punto de guía para todos quienes nos dedicamos a la construcción de software. Como reza uno de los principios de Dieter Rams: “Menos; pero mejor”. Al final de cuentas, es el usuario quien se favorece y es el usuario quien, agradecido, corresponde con lealtad a la marca y al producto.

Ahora bien, sorprendidos en su yerro, los analistas han volteado nuevamente la rueda con nuevas críticas: “Es una primera versión”, “Estos nuevos equipos, aunque sorprendentes, son una versión experimental”, etc… Me permito disentir de todos ellos. Esta versión M1 es la mejor versión pues es la versión actual, disponible en el mercado. No se compran los equipos porque no venga nada mejor por delante, eso es —por lo menos— ingenuo. La tecnología avanza a un ritmo sin precedentes. Cada año saldrá un nuevo “mejor que…”, cada año habrá un “más rápido que…”, por lo que no debe ser ese el derrotero. Se escogen los equipos cuando se necesitan, y se les da uso.

¿Tienes una idea y necesitas una laptop, de buen rendimiento y bajo consumo? ¡Adelante! Está a la venta, en dos sabores. Ese libro que planeas escribir, ese trabajo que pretendes optimizar, esos videos que quieres publicar, esas fotos que necesitas editar, nada de eso es menos importante que “la próxima versión”, ¡por el contrario!

Las computadoras son herramientas. ¿Tienes una necesidad, idea, o trabajo por hacer? Consigue la mejor herramienta que puedas, con tu presupuesto y hazlo. La infame próxima versión siempre estará “a la vuelta de la esquina” y de seguro “siempre será más X o más Y”; pero no olvides algo: “Hubo un no fue, bajo un quizás”.

El valor de hacer

A principios de este año me mudé a mi actual residencia. Un departamento que, como todo departamento nuevo, es lo más impersonal que puede haber. Por toda la situación del COVID decidí dilatar la personalización de este: el famoso interiorismo. Algunas personas contratan diseñadores que les apoyen, al ser esa mi pasión, no iba a permitir que alguien más me dijera cómo disponer de los espacios. Realmente creí que sería fácil; ciertamente, estaba equivocado.

¡Cuánta similitud hay entre una obra civil y la ingeniería de software! Después de todo, es la misma disciplina: la ingeniería. Proyectos, diseños, planos, ejecución, pruebas y entrega. Una secuencia no exenta de errores humanos y contrariedades impredecibles.

Terminé el diseño de mi estudio, de la reforma de este. Sí, debí hacerlo cuando el departamento estaba sobre planos -dirán-; pero quería sentir el espacio antes de intervenirlo. Esa intervención incluyó afectar 3 paredes, una ventana, la creación de 2 muebles y la consecución de algunos recursos: madera y mármol. Algo normal -creí-. Diseñé el nuevo espacio final y entonces, consciente de la diferencia entre planear y ejecutar, procedí a buscar el “ejecutor” adecuado. Conseguí propuestas de 3 contratistas. Una por X monto, otra por más o menos el doble de ese valor y otra por 2.8 veces el valor de la primera. Sobre todas las propuestas recaía el peso del desarrollo y la revisión de este en el contratista, no en mí, el usuario final. Ninguna de ellas me inspiró confianza. Ni sus valores me parecieron razonables, curiosamente no por altos, sino por lo contrario: cómo va una persona a supervisar de manera consciente, decidida y permanente una obra, con una ganancia tan marginal. No tenía sentido entonces, ni lo tiene ahora.

Decidí entonces lanzarme a la tarea de dirigir, por primera vez, la obra en cuestión. Un contacto me consiguió el personal y comencé a ejecutar los diseños uno por uno, hasta implementarlos. Supervisando, consiguiendo el material, revisando precios, calidades y tiempos de entrega. Fue un tiempo largo. Aunque dimensioné X tiempo, resultó siendo casi el doble (y eso que no se perdió tiempo, ni hubo retrasos previsibles), la mayoría fueron problemas de clima. No obstante, hubo retrasos, devoluciones, ajustes e imprevistos. Al final, terminé la obra: mi estudio soñado, justo como lo quería; pero estoy convencido de que no habría resultado igual, de haberlo dirigido otro. Ni siquiera parecido. ¿Probablemente mejor? ¡Por supuesto! Pero no habría sido mío.

Analizo todo esto pues hoy me contactó un cliente nuevo. Quiere diseñar una experiencia digital para el acceso de unos usuarios a sus servicios. Me dice que ya tiene “resuelta” la idea y su ejecución, que sólo necesita el desarrollo de esta. Pienso entonces cuán equivocado está, aunque no lo sabe aún. Sólo a medida que se vaya dando forma a sus requerimientos y se vayan teniendo vistas, micro interacciones e interfaces, se podrá saber si el cliente lo tiene resuelto, o no. Si sólo es desarrollar software o hace falta pensar.

En mi experiencia, en estos 20 años en el negocio: siempre hace falta pensar, después diseñar y después, sólo después: construir.

Bienvenido

Hace mucho que no escribo, o al menos hace mucho que no lo hago de manera pública. Creo que la última vez que tuve un blog fue en el año 2006. Ciertamente mucho ha cambiado desde entonces.

¿Por qué volver a escribir?

Básicamente, porque siento que tengo muchas cosas que decir y me encanta escribir. ¡Qué mejor forma de decirlas, que haciendo algo que uno disfruta!

¿De qué hablaré acá?

Éste es un blog de opinión. Escribiré sobre los temas que me apasionan, sobre la vida diaria, sobre lo que viene y va… será una mezcla de muchos temas, no creo que vayan a tener un único hilo conductor, más que el escritor en sí mismo.

De vez en cuando me gusta escribir pequeñas historias, esas las publico en Medium.

Gracias por venir, espero que encuentres algo interesante. Si quieres hablar, déjame un comentario.